Para finalizar este año, decidí terminarlo de la mejor manera. Me propuse visitar la exposición de las mejores películas de México que han dejado huella histórica, pero para mi sorpresa, no abrieron y será hasta el el lunes cuándo abran nuevamente (esto es en el Museo del Estanquillo en el Centro Histórico).
Caminé por la avenida de Madero buscando algo interesante, pues ahí siempre hay grupos musicales, botargas o malabaristas; efectivamente, encontré para mi deleite, un grupo de juglares perdidos en pleno siglo XXI tocando música medieval en la calle de Motolinea (sí, esa calle donde está el Salón Corona y lugares para beber una cerveza).
El ambiente era muy inglés y bastante ameno. Por ser de mi agrado ese tipo de música y estilo, compre el cd que vendían, cuya caratula simula ser un pergamino antiguo y sellado por la corona real de Irlanda, supongo.
Ahora mismo me encuentro escuchándolo en una cafetería de Starbucks, solo, con audífonos en las orejas, utilizando la red móvil que esta cafetería brinda y con el 43% de batería de mi laptop.
Al rededor veo gente estresada (seguramente por comprar un artículo a estas alturas de la tarde), turistas tomando fotos, filas en las cajas de pago de locales aledaños, una que otra sonrisa y niños jugando.
Por este año me siento satisfecho, sin más, a cada uno de ustedes les deseo un año lleno de salud, paz, hermandad y armonía.
¡Feliz 2012!